La Cofradía del Cautivo en el suplemento de 1958 de Semana Santa del periódico La Tarde

Cuando se cumple un año de la publicación del artículo “Investigación sobre el antiguo trono de María Santísima de la Trinidad Coronada: Aclaración sobre sus autores”, en la edición de cuaresma de la revista La Saeta de 2014, me parece oportuno retomar la temática de dicho artículo por la aparición de documentación de la época que arroja algo más de luz sobre los autores del referido trono.

 

Durante el proceso de investigación me topé con algunas lagunas en los fondos de la hemeroteca del Archivo Municipal, especialmente en la búsqueda de información relativa a la Semana Santa de 1958. Por ello, el haber adquirido un original del suplemento de Semana Santa de 1958 del periódico La Tarde, me ha permitido ampliar la base documental de la investigación en la que aclaraba como fueron en realidad, los tallistas Victoriano Pérez Aranda y Rafael Reigal Guerrero, los verdaderos autores del antiguo trono de la Virgen de la Trinidad.

 

Lo primero a destacar es la gran fotografía de Jesús Cautivo que dicha publicación lleva en portada, así como el texto que la acompaña. “Hacia la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo, titular de la popular cofradía trinitaria, tiene Málaga una de las proyecciones mas significativas de la fe y devoción de su pueblo. En la noche del Lunes Santo, millares de personas siguen al Cristo en torrente de fervor y dan a la Semana Santa malagueña la más recia y conmovedora nota de catolicidad”. Queda patenta el interés que la cofradía, que procesionó por primera vez al Cristo en 1940 y a la Virgen al año siguiente, ya suscitaba en la sociedad malagueña a pesar de su breve historia.

Suplemento La Tarde 1958 05

La portada del suplemento de 1958 de Semana Santa del periódico La Tarde.

 

Ya en la página número 2, encontramos un artículo que se hace eco de la exposición que la Agrupación de Cofradías viene haciendo en la Casa de la Cultura cada año donde se exponen los estrenos de cada cofradía para la Semana Santa. En el subtítulo podemos leer. “Entre las reformas de este año figuran seis tronos de Vírgenes”, para más tarde nombrar al de la Virgen de la Trinidad al enumerar los seis tronos que se iban a ser estrenados ese año. Esto viene a refrendar lo ya expuesto en el texto de la revista La Saeta. El hecho de que el trono se culminase en 1958, un año después de que ambos tallistas asumieran el encargo de la cofradía. Si bien es cierto, en 1959 estos volvieron a intervenir en el trono sustituyendo las cabezas de los apóstoles y diferentes motivos de la Pasión por 10 capillas donde instalaron imágenes de diferentes Vírgenes.

AF0807__19580300_AR_2221_1513L401

María Santísima de la Trinidad Coronada en la procesión del lunes santo de 1958. (Archivo CTI-UMA)

 

Pero es en la página 7 donde encontramos, en lo que se refiere a este tema, un hallazgo relevante. Y curiosamente no es en el artículo que ocupa toda la página y que el periodista Rafael Cortes titulaba así. “El pueblo sigue a Jesús Cautivo”. Para destacar a continuación el fenómeno devocional que conlleva la imagen del Cristo. “Es la única cofradía que arrastra a millares de personas en cumplimiento de promesas”. Es en la parte inferior de la página donde encontramos un faldón de publicidad que aporta información de interés.

Suplemento La Tarde 1958 04

Página donde se anuncian los tallistas y el dorador del trono de la Virgen de la Trinidad.

 

Como podemos ver, en ambos anuncios se publicitan los “autores” y el “dorador del trono de María Santísima de la Trinidad de la Cofradía del Cautivo”, que no son otros que Victoriano Pérez y Rafael Reigal (talla) y Miguel Rosa (dorado).

Se reseñan además la direcciones de los talleres. Calle Duque de Rivas nº10 y calle Huerta del Obispo nº17 para los tallistas, y Huerta del Obispo nº17 para el dorador. Además de destacar que están especializados en construcción de tronos y mobiliario, así como en el dorado de mobiliario religioso, respectivamente.

 

“Progresivo auge y esplendor de la Cofradía de Jesús Cautivo”. Así titula la publicación la doble página que esta le dedica a la Cofradía. Ya en el subtítulo leemos. “María Santísima de la Trinidad desfilará el Lunes Santo en su nuevo y magnífico trono completo de tallas barrocas doradas”. De este modo, el periodista Rafael Cortés hace un análisis global de la situación de la Cofradía ese año, repasando aspectos como el culto interno, la labor social o los estrenos como el nuevo trono para María Santísima de la Trinidad.

Es en este último apartado donde leemos lo siguiente. “El pasado año, María Santísima de la Trinidad figuró en el nuevo trono. No había dado tiempo a rematar la obra iniciada, a pesar de que los constructores, esos excelentes artistas que son Victoriano Pérez y Rafael Reigal, pusieron todo su empeño y entusiasmo por servir a la Cofradía. Lució el nuevo paso su frente dorado barroco y las cartelas de igual estilo de los laterales, así como los arbotantes y la nueva distribución de la candelería…”.

Suplemento La Tarde 1958 02

Vista de las páginas 18 y 19 que la publicación dedica a la Cofradía de Jesus Cautivo y María Santísima de la Trinidad.

Suplemento La Tarde 1958 01

Un detalle de la doble página donde se menciona a los autores del trono.

 

Casi para finalizar el artículo encontramos una descripción del nuevo trono. “…Así, pues, el completo del nuevo trono de María Santísima de la Trinidad está integrado por trece cartelas, figurando en la central del frente el escudo de la Cofradía policromado. Las imágenes de Santiago, titular de la Hermandad, y de Nuestra Señora de la Merced, Patrona de los ex Cautivos, tienen lugar en esta hermosa obra, como valores simbólicos espirituales. En las cartelas restantes figuran tallados diferentes motivos de la Pasión. El trono va rodeado por treinta columnas salomónicas, con guirnaldas que, intercaladas entre las cartelas y con remate general de hermosa crestería, dan empaque y belleza extraordinaria al conjunto…”

 

Documentos como este no dejaban ninguna duda sobre la autoría del trono de la Virgen de la Trinidad, reseñando a sus artífices de forma clara y destacando la labor realizada por estos. A pesar de ello, el trono sería atribuido de forma errónea por largo tiempo a Pedro Pérez Hidalgo.